[Crónica] De vuelta en el Festival de Viña…
por rodrigo el 25 February 2012

Deben haber pasado unos 17 o más años desde la última vez que fui al Festival de Viña. Puede que haya ido a ver a Café Tacuba o algo así, pero no lo recuerdo bien. Sí recuerdo que la galería lucía mucho más empinada que ahora y te sentabas sobre dos listones de madera que ya evidenciaban el paso de los años. Ayer volví a la Quinta y la concha acústica había sido reemplazada por una estructura de hormigón, pilares gigantes y una escenografía futurista a punta de LEDs y luces.
Entramos y nos recibe un stand de la PDI que al compás del reggeaton, nos invita a poner atención a nuestras pertenencias, no separarnos de nuestros seres queridos y no ingresar cosas prohibidas. Cual animador de team playero, un oficial de la Policía Civil, le pregunta a los que pasan delante suyo cómo están y de donde vienen. Sí, todo esto seguramente para “acercar” a la PDI a los ciudadanos. Flaco favor le hacen a la institución.
Avanzamos con el mar humano y entre improvisados locales de Telepizza o Juan Maestro (que vinieron a reemplazar a la fritanguería que otrora se encargara de mantener los estómagos del monstruo debidamente nutridos, osea la misma mierda pero con marca registrada) comienza a aparecer frente a nosotros La Quinta.
Nos intentamos acomodar con relativo éxito en medio de la galería, que a cuarenta minutos del inicio lucía llena, en una mezcla de señoras que buscan emocionarse con Salvatore Adamo y jóvenes que todavía no se convencen que frente a ellos y en pleno verano viñamarino, se presentará el ex líder de los Smiths: Morrissey.

La jornada se inició con el grupo musical encabezado por Daniel Muñoz y que pretende mantener vivo el espíritu y tradición de nuestro baile nacional. La cueca chora comienza a sonar en medio de una gritería de los propios cuequeros, que entre tanta exclamación de envalentonamiento, apenas se luce. A ratos más trascendencia parece tener que Daniel Muñoz se tome un vaso de tinto al seco frente a las cámaras, o que se suban los actores de Chilevisión a zapatear y mover los pañuelos, antes que la gente disfrute de un espectáculo musical. Debo estar tan equivocado en mis juicios que se acaba esta obertura, aparecen los animadores del Festival (un Rafa Araneda que se jura en la feria, y una Eva Gómez que da vergüenza ajena. Por lejos la peor pareja de animadores en años) y la gente pifea, reclama, pide premios, rasga poleras y se saca los pelos por la cueca. La misma que cambian por la cumbia cada 18 de septiembre y olvidan el resto del año. Pero no, la gente quiere más cueca y las emprende contra la producción, dedo abajo como si el director del Festival pudiera ver sus caras de enojo (seguramente, la misma gente que le reclama a la tele cuando ve una noticia que le colma la paciencia). Comerciales y ya volvemos.
Salvatore Adamo en escena y si bien se trata de un artista que merece todo el respeto del mundo, creo que se extendió más de la cuenta. Entiendo que el show duró poco más de una hora, pero a ratos se hacía eterno. Buena parte del público estaba ahí para ver al italiano y cantaba con las pancartas arriba. Finalmente dos de sus principales hits sirvieron para despedirse ovacionado y con toda la cuchillería de premios habidos y por haber, que fueron entregados sin tanta provocación, por parte del público.
Comienza la Competencia Internacional con la presentación de un Jurado que bien podría ser el mismo Jurado que estaba en el Festival de 1999. Insólito. Luego empiezan las canciones competidoras que hoy son acompañadas de cuerpos de baile completos que pretenden darle un contexto coreográfico a las discretas interpretaciones de representantes de Chile, Dinamarca y México, creo. Pura challa, malas canciones. Un refrito de ritmos y mal gusto que poco justifican que lo de Viña se siga llamando Festival de la Canción.
Sin enterarnos demasiado, comienza a concretarse la polémica de la noche por la suspensión de la Competencia Folclórica. Que Morrissey es un retrasado e irrespetuoso que no puede aguantarse 20 minutos para dejar que se desarrolle la competencia. Lo cierto es que en los festivales y conciertos de verdad, se firman contratos con condiciones que ambas partes conocen. Morrissey debía actuar antes de la 1AM y la producción del Festival prefiere dar tandas de comerciales eternas sin manejar los tiempos como se debe. Impresentable que un Festival con medio siglo de historia no sea capaz de algo tan simple como respetar los acuerdos y saber administrar los tiempos en los shows que organiza. Comienza a montarse el escenario para Moz, el Jurado del Festival se retira indignado y Morrissey no dormirá esa noche por el agravio #NOT.
El propio miembro del Jurado, Juan Andrés Ossandón, ha sido bastante más sensato que varios “especializados” en espectáculos:
La producción pecó de falta de experiencia, todos le van a echar la culpa a Morrissey, pero el gringo no tiene la culpa, el sólo hizo valer su contrato. Todo lo que pasó es por falta de experiencia – link

Sobre el resto de las “excentricidades” de Morrissey, son sabidas de tiempo. A menos que se pretenda sólo generarle pauta a los programas de farándula tan acostumbrados a que les hagan la pega, los reclamos sobre backstages sin carne o las plumas de la Eva Gómez en su vestido, están fuera de lugar. Seguro esos opinólogos llevarían a la Justicia a un artista que les prohíba fumar cigarros en sus presentaciones. Nuestro periodismo de espectáculo no termina aun de hacer un papelón de ignorancia y provincianismo apuntando con el dedo a un cantante que aceptó venir a subirle el nivel a un Festival rellenado de artistas trasnochados que se repiten y repiten el plato, hizo sus exigencias, se le aceptaron y a algunos le parecieron mucho. Vayan a cagar.
El show impecable. Más corto de lo que se había anunciado. Extrañando quizás algunas canciones (con el repertorio de Moz + Smiths, imposible que no falte algo siempre) pero sólido, sin interrupciones pueblerinas de pedidas de premios ridículos ni nada por el estilo. Morrissey fiel a su estilo histriónico y cercano a su público. No sólo a ese de primera fila que cantó a garganta batiente First of the gang to die, sino también al que se emociona con una linda versión ralentizada de There is a light that never goes out o I know it’s over (setlist del show).
Veo la tv hoy y pienso, en realidad no hay nada de malo en que los opinólogos del Festival estén hablando las idioteces que dicen tan sueltos de cuerpo. Por el contrario, me deja tranquilo. Estaría bastante más preocupado de que estuviéramos de acuerdo, de que entendieran lo que pasó ayer y al final de cuentas, tuviéramos mucho más en común de lo poco o nada que seguramente tenemos. ¿Se entiende, no? A por ese show de mañana domingo.
- Las fotos, se las robé al Dínamo
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One comment
Excelente crónica. Esperemos que la presentación tenga más hits de antaño; Suedehead, Alma Matters, Boxers y por supuesto que de los Smiths.
by katz on February 26, 2012 at 09:53. #